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Cirugía vaginal

 Nuestro país es uno de los lugares del mundo con mayor número de intervenciones de cirugía estética por habitante, pero las operaciones de moda ya no son el aumento de pechos ni la liposucción: lo último en cirugía estética es la cirugía vaginal.

Las operaciones vaginales más populares

Al menos eso dicen las estadísticas. Se calcula que las intervenciones en esta zona se han multiplicado por dos en los últimos cinco años y se cree que esta cifra irá en aumento, ya que aún están lejos de las cifras de otros países europeos como Gran Bretaña, donde estas operaciones se han multiplicado por cinco en el mismo periodo.

 Entre las técnicas más demandadas están la liposescultura del pubis, que permite la eliminación de la grasa localizada en esta zona, y la reducción de los labios vaginales, que logra reducir la flacidez que la musculatura de esta zona va adquiriendo con los años. También son cada vez más frecuentes las operaciones de estrechamiento de la vagina, que permiten que tanto la mujer como su pareja sientan un mayor placer durante la penetración. Además, también han aumentado las operaciones de reconstrucción del himen, que han sido realizadas en diferentes culturas durante mucho tiempo por la obligación de que la mujer llegase virgen al matrimonio. En los países occidentales, el aumento de este tipo de operaciones ha tenido como causa la moda de regalar a la pareja una especie de segunda virginidad, debido al morbo que genera.

 De entre todas estás técnicas, la operación estrella es la reducción de los labios vaginales, que hasta ahora se realizaba solo cuando estos excedían los cinco centímetros de longitud o cuando uno era visiblemente más grande que el otro. Sin embargo, pronto se observó que esta operación también podía usarse para corregir la flacidez de esta musculatura, algo que sucede por el paso del tiempo o cuando hemos tenido un número de relaciones sexuales muy alto, como es el caso de las actrices porno. La flacidez resta sensibilidad a la vagina, ya que no sentimos de forma tan intensa el pene durante la penetración, y hace que nuestra pareja también vea reducido su placer, porque no se produce rozamiento contra los labios vaginales. Sin embargo, hay que tener en cuenta que puede tener complicaciones, y que bastan unos sencillos ejercicios de fortalecimiento de la musculatura de la vagina para evitar tener que someternos a esta operación en el futuro.

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