Los secretos del porno gay y lésbico
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Los secretos del porno gay y lésbico

A diferencia de las chicas, que sí protagonizan numerosas escenas lésbicas, en el porno convencional los hombres nunca se tocan entre ellos, ni siquiera cuando se filma una orgía o un trío. Y si no se tocan, mejor ni hablamos de la posibilidad de besarse, masturbarse o penetrarse, algo que sólo se ve en el porno gay o en el movimiento alt, que surgieron precisamente para cubrir la demanda de ese tipo de cine.

Todo lo que debes saber sobre el porno gay y lésbico

La primera película porno homosexual se estrenó en 1971 con el nombre Boys in the sand. Desde entonces las cosas han cambiando mucho, y no solo porque ya no se lleven los pantalones de campana que usan los protagonistas de la película. Para empezar, algunas mujeres han empezado a reivindicar el cine gay como producto para consumo propio, de forma parecida a las escenas lésbicas en el porno convencional: si un tío guapo te pone, ¿por qué no te van a poner dos de ellos besándose o masturbándose?

Además, en los últimos años ha aumentado el número de productoras y directores que deciden grabar películas de temática gay, cada vez de más calidad y con más presupuesto. De hecho, productoras como Lucas Entertainment, Eurocream o Cazzo Films (con el que colabora el director de culto Bruce LaBruce) están viviendo un momento dorado, y estrenan producciones de muy buena calidad y con un gran éxito de público. En España destaca la productora Jalif Studio, cuyo director, Jalif, está reinventando el cine gay con ideas frescas y con un nuevo enfoque.

Un dato curioso del porno gay es que dentro del género hay muchos subgéneros destinados sobre todo a los fetichistas, que van desde películas en las que los protagonistas se visten de militares o con uniforme, hasta los que llevan ropa deportiva o calcetines blancos de tenis.

El cine porno de temática lésbica tiene una trayectoria más corta, pero sus comienzos han sido muy potentes. Las escenas lésbicas están presentes en casi todas las películas X, pero eso no convierte a una cinta en un film lésbico, sobre todo porque lo más frecuente en el porno convencional es que en cualquier momento aparezca un hombre para sumarse a la fiesta. Por eso muchas mujeres han decidido hacer sus propias películas, dirigidas a todo aquel que disfrute con una buena escena lésbica. Algunos ejemplos son Maria Beatty, Nan Kinney o Belladona, con su excitante Belladona´s fucking girls again.

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